CAPITULO DOS:RECUERDO DE AQUELLA ULTIMA NOCHE
Dos días después de la aparición de Mikel, me encontraba en un tren camino santo domingo.
-¿sales?- Arturo estaba apollado en mi puerta mirándome con aquellos ojos que mas de una vez me habían prohibido dormir, con aquella mirada suya que hacia que el mundo se parara cada vez que sus ojos verdes se encontraban con los mios
Le sonreí y pase por su lado apresurándome hasta encontrarme con los demás
-¿Qué vamos a hacer esta noche?- pregunte llamando la atención de todos- ¡a que adivino!...
-¿y si jugamos al escondite?- dijo Arturo interrumpiéndome
-¿al escondite?- pregunto Mikel- no estamos ya un poco creciditos
-como en los viejos tiempos- dijo Arturo con aquella sonrisa tan apetecible
Carmen empezó a contar y todos salimos disparados hacia diferentes sitios donde escondernos.
Yo Sali corriendo detrás de Mikel pero Arturo tiro de mi y me llevo hasta el sotano, bajamos las escaleras y abrimos la puerta. El sotano era frio y oscuro, diferentes coches se colocaban en orden cada uno enfrente de un numero que identificaba su lugar con el numero de su casa. Reconoci uno en particular, uno de estos coches antiguos blanco amarillento que llevaba allí parado desde que yo llegue a ezkarai, me resultaba extraño ya que jamás habíamos conocido a su dueño y la casa a la que correspondía el aparcamiento también llevaba años abandonada.
El largo pasillo negro se fue iluminando lentamente con la tenue luz de una lámpara con la mayoría de las bombillas fundidas. Arturo siguió tirando de mi hasta que nos escondimos detrás de un todo terreno negro, recordaba aquel lugar, ese había sido el lugar donde hace años Arturo y yo nos habíamos besado por primera vez…
Le mire aun jadeante por la carrera hasta nuestro escondite
-yarea- me dijo en un susurro- ¿si yo desapareciera, si me fuera?
-¿Por qué lo dices?¿ vas a irte? – pregunte mientras nuestros cuerpos se iban acercando lentamente como si fueran dos imanes
-no, simplemente era por saber, nadie sabe lo que puede pasar- dijo sonriéndome
-¿y tu que harias si a mi me secuestra un ovni? ¿o un vampiro? ¿o quizás puede que sea una mujer loba? Nadie sabe lo que puede pasar- le dije con una sonrisa burlona
Solto una leve carcajada acercándose a mi boca, sus labios se encontraron con los mios desesperados, nos besasmos en silencio, deseando que el tiempo se parara en aquel instante, aquel instante que, sin saberlo, iba a ser el ultimo…