sábado, 17 de septiembre de 2011

MARCADA POR LA LUNA capitulo 3

CAPITULO 3 contado por selene
Lo primero que hice al salir del instituto fue huir, correr aceleradamente hasta el bosque donde, tras pasar por un extenso pinar, entre dos enormes robles, llegué a mi casa.
Mi hogar desprendía tantos recuerdos que tan solo ver los dos robles me producían una extraña sensación en el estómago.
La pequeña cabaña de madera con chimenea y todo, era lo mas parecido a un hogar que yo había tenido nunca.
Me adentre en ella dejando que Duna(mi gato)se me enrollara entre las piernas pidiéndome amor, le acaricie apresuradamente la cabeza y corrí hacia el escritorio de madera situado junto a la chimenea.
Encendí mi potroso ordenador y rápidamente empecé a escribir un correo.
Ekun:
Esta mañana en el instituto ha ocurrido algo extraño, he visto a un chico, más o menos de mi edad(o al menos la que aparentó)
Que desprendía un extraño olor, estoy casi segura de que era uno de ellos pero ante todo he decidido escribirte primero. Si tengo razón y era uno de ellos se supone que estaría expulsado de la orden, lo que no se qué ventajas me da.
Según el último tratado, ni él nos puede atacar ni nosotros a ellos, pero me temo que el motivo por el que le han expulsado sea probablemente porque no lo ha cumplido.
Por favor respóndeme rápido.
Te quiero
Selene.
Lo escribí en menos de un minuto y sabía que en menos de un minuto obtendría la respuesta.
Ekun era mi hermano mayor, cuando nos convertimos estuvimos durante mucho tiempo juntos pero después él se unió a los grandes y yo decidí emprender un nuevo camino, intentando tener una vida normal.
Mientras pensaba en los tiempos en los que Ekun y yo estábamos unidos un pitido me saco de mi ensoñación, tenía un correo nuevo. Por supuesto, de mi hermano lo abrí con rapidez y lo leí.
Yarea:
Si de veras es uno de ellos no tienes por qué preocuparte por el momento.
Cuando le destierran de la orden pierde todo su poder, así que si no te ve con las manos en la masa o no se lo dices dudo que nunca pueda averiguarlo.
Pero seguramente estará aquí porque antes de irse habrá visto la sala localizadora.
No levantes sospechas, mantente como una persona normal y trátale como a todos, o mejor dicho, no le trates.
También te quiero y espero verte pronto.
Por favor ten cuidado
Tu hermano.
Vale, volvamos al instituto y tratémosle como a alguien normal.
Así que volví al instituto.
Me tocaba ciudadanía y, cómo no, sentado en la primera fila, con una sonrisa encantadora y unos ojos penetrantes y profundos estaba él. Corrí hasta mi sitio al final de la clase y me escondí tras mis libros.
-Abrirlo por la pagina 13 y terminar los ejercicios que empezamos el otro día. Los recogeré al final de la clase.
Hice el trabajo y me quedé organizando mi mente.
Tras la clase todos los alumnos salieron disparados hacia la cafetería y yo me quedé en mi taquilla fingiendo que buscaba algo.
Entonces vi como él se me acercaba y apresuradamente. Cogí a un chico que pasó por delante de mí y empecé a hablar con él.
-Bueno y entonces tú eras Aitor ¿no?
El chico, que por cierto, aparte de ser gordo y feo, era idiota, pareció que se lo pensaba y respondió.
-emmm sí, supongo que sí.
-Me dejas los apuntes de… - busqué en mi cabeza la clase donde le había visto- de literatura, eso, literatura
-emmm pues sí, vale, pero luego, ahora mi madre, está esperando en secretaria, adiós.
Mierda, pensé, pero ya era inevitable. El se acercaba hacia mí con paso decidido.
-Hola- dijo, y me mostro una sonrisa radiante y perfecta.
Le respondí levantando la cabeza y dándome la vuelta volviendo a fingir que buscaba algo.
-¿Tu novio?- me preguntó.
-No, por dios- dije sorprendida.
-¿Amigo, quizás hermano?
Negué con la cabeza volviéndome de nuevo y él me volvió a sonreír mientras me volvía a preguntar. Era muy insistente, aunque a la vez bastante irresistible , con esa voz suave y algo ronca con la que me hablaba y ese interés repentino en que yo estuviera hablando con otro.
-¿Entonces?- dijo sacándome de mi ensoñación.
Me di la vuelta y le mire fijamente a esos ojos grises que inexplicablemente tanto me atraían, alce una ceja y le sonreí débilmente.
-Un desconocido. Por cierto, igual que tú.
Soltó una débil carcajada, sin duda, muy sexy y me miro de la misma forma que yo había intentado mirarle a él.
-Apuesto a que estas deseando que deje de serlo.
Me reí con una risa falsa y dañina y le miré.
-Apuestas mal, creo que el único interesado en que aquí alguien deje de ser un desconocido eres tú.
Le mire para observar su expresión, serena, tranquila, ni se inmuto por mi comentario.
Se encogió de hombros, alzando la vista y volvió a mirarme tan fijamente que estuve a punto de perderme en esos ojos tan grises.
-Puede- me dedicó una sonrisa-James, por si acaso.
Me volví a dar la vuelta hacia la taquilla y sin mirarle respondí.
-Selene.
-Un placer ¿vas a la cafetería?
-no- dije tajantemente y Salí disparada hasta la puerta de salida.









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